EL UMBRAL DEL DOLOR (-DE ERROR-)

Es frecuente escuchar la expresión “hay que salir de la zona de confort”, la sociedad y, por tanto, cualquier organización debería facilitar, incluso animar, a las personas para que exploren su “periferia” porque puede ser una vía de crecimiento, una oportunidad de desarrollo de un proyecto o el caladero de nuevos clientes.

Remontándonos a la historia del Éxodo, en la Biblia, el pueblo hebreo, liberado de la esclavitud de Egipto, se rebeló contra Moisés porque asumir el coste de la libertad y adentrarse en su marcha por el desierto les supuso renunciar al “acostumbramiento” de la olla de carne y el pan que recibían, a cambio de su trabajo.

¿Quién dijo que vivir en libertad y asumir riesgos fuera sencillo? En la vida, como en el ámbito profesional, hay quien prefiere mantener una seguridad que le proporcione un nivel de vida predecible a largo plazo antes que arriesgarse a la aventura y experimentar hasta alcanzar su umbral de dolor -de error-

Ambas elecciones son respetables siempre y cuando se mantenga el compromiso con la misión y sin perder de vista el propósito, pues sin estas premisas la opción conservadora nos podría llevar a un adocenamiento envuelto en una pátina de mediocridad, y la segunda nos abocaría a un abismo incontrolado.

La libertad no está reñida con el orden ni con la obediencia, pues la base de los actos libres siempre estará soportada en la voluntad. Voluntad para hacer y, por qué no, para obedecer. Además la libertad será más plena si está alumbrada por el conocimiento y la experiencia, ya que ambas dimensiones mejoran nuestro criterio de elección.

 Desde el punto de vista antropológico, el ser humano se distingue por disponer de unas habilidades para actuar con su cuerpo, en orden a la razón, al conocimiento y a las virtudes adquiridas mediante el hábito, con esfuerzo y obediencia. Pero existe también el deseo o la tendencia de alcanzar objetivos y para ello es capaz de superar ese umbral del dolor, o del error, porque como sucede con el “sueño americano” si no has fracasado lo suficiente nunca estarás seguro de haber llegado al máximo de tus posibilidades. También sucede en el ejercicio físico de fuerza, si no llegas al peso de “rotura” no conocerás tu RX. Si no das el salto a la periferia no conocerás el mundo, ojo, ¡siempre sin perder el alma!

Publicado por Sostenibilidad Vital

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